jueves, 17 de abril de 2014

Niños con alto CI en las aulas.

     
      Les llaman genios, niños prodigio o con alto potencial. Su coeficiente intelectual (CI) supera la media, pero raramente son los primeros de la clase. Envidiados, presionados en exceso y, a veces descuidados, se encuentran con frecuencia sin respuestas a sus requerimientos. Niños, con un coeficiente intelectual (CI) con valores superiores a la media: entre 125-130, una curiosidad excepcional, un lenguaje fuera de lo ordinario, una memoria de elefante y una madurez que los acerca más a los adultos que a sus amigos que normalmente son de la misma edad. Se estima que cada sociedad cuenta con entre 3 y 5% de personas dotadas con un CI más alto de la media (85-115). 
 
      ¿Niños prodigio? No exactamente. “Los niños de alto potencial no son más inteligentes que los otros, pero tienen otra forma de pensar”, explica Doris Perrodin-Carlen. Tienen dificultades para razonar de forma lineal, reflexionan por asociaciones y saltan con frecuencia de una idea a otra, desconcertando a sus interlocutores y, en particular, a sus maestros. 
      Tener alto potencial no significa forzosamente ser el primero de la clase. Algunos de estos chicos pasan simplemente desapercibidos: se confunden como camaleones en el grupo, sin que los docentes puedan reconocer sus potenciales fácilmente. Si algunos niños corren el riesgo de confundirse en el grupo, otros desarrollan comportamientos fuera de la norma, y son juzgados irreverentes o egocéntricos. Según las estimaciones de profesores y psicólogos, un tercio de los alumnos precoces obtienen notas bajas. Cifras no corroboradas por estudios empíricos, que subrayan todavía un malestar latente. ¿Cómo se explica esta dificultad? Parece que el aburrimiento puede ser el peligro principal. “Privados de estímulos necesarios, estos alumnos pierden progresivamente la motivación. Para estimularlos no bastan las buenas notas, se requiere de una buena dosis de paciencia y de creatividad por parte del profesor. No es tarea fácil”, comenta la pedagoga Doris Perrodin-Carlen.
¿Cómo debe actuar la escuela?
 
      Reconocerlos con un estudio psicológico, que incluye un examen de inteligencia y una evaluación de la personalidad. Se estima que el 70% de la población tiene un CI de entre 85 a 115. En caso necesario, el niño puede ser sometido a un examen de CI por parte de las autoridades escolares, bajo supervisión de psicólogos cantonales.

Información obtenida en: http://www.swissinfo.ch/spa/noticias/politica_suiza/En_el_aula,_con_alto_coeficiente_intelectual.html?cid=33834466


 

 

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