sábado, 19 de abril de 2014

Niños ciegos, ¿qué hacer?

      Antes de todo, es necesario saber y comprender en qué consiste el sistema braille, ya que es el principal medio de comunicación de las personas que padecen ceguera. El sistema braille, inventado en el siglo XIX, está basado en un símbolo formado por 6 puntos: aquellos que estén en relieve representan una letra o signo de la escritura en caracteres visuales. El tamaño y distribución de los 6 puntos forman el llamado Signo Generador. Las terminaciones nerviosas de la yema del dedo captan este tamaño. Este signo sólo permite 64 combinaciones de puntos.
 
ORIENTACIONES PARA TRABAJAR CON ALMUNOS CIEGOS O CON ALGUNA DISCAPACIDAD VISUAL.
 
 
      Las necesidades educativas específicas que presentan los alumnos ciegos y con baja visión se relacionan directamente con las implicaciones que resultan de la discapacidad visual. Algunas estrategias que habrán de tenerse en cuenta a la hora del contacto con estos alumnos, son las siguientes:
- Establecer con él un vínculo desde lo personal y no desde el déficit. Esto le da permiso para diferenciarse e integrar sus propios sentimientos.
- Permitirle autonomía. No ayudarle si no lo necesita. Hacerle ver sus posibilidades reales.
- No negar sus limitaciones. Preguntarle sobre sus necesidades. Si se quiere saber algo de él, se le debe preguntar directamente.
- Saludarlo. No jugar a las adivinanzas ni ponerlo a prueba: identificarse.
- Decir las cosas claramente. No evitar palabras relativas a la visión.
      Debemos tener en cuenta cuales son los canales para poder obtener información del mundo en que viven y con el que han de interactuar y en consecuencia como han de obtener de ellos el máximo aprovechamiento. Se precisará:
- Una estimulación multisensorial, que permita y favorezca la utilización de todos los sentidos, sobre todo tacto y oído.
- Trabajar sobre objetos y situaciones de la vida real.
- Verbalizar todas las situaciones utilizando un lenguaje concreto.

- Anticipar verbalmente algunos hechos, sobre todo si el entorno es poco conocido. Evitar sorpresas.
- Controlar el nivel de ruido en el aula.
- Tener en cuenta que la percepción háptica es analítica, por lo que el alumno necesita un tiempo mayor que el que se necesita visualmente para componer mentalmente la globalidad.
      Es importante tener en cuenta que estos alumnos perciben mejor:
- Los objetos reales o maquetas,
-Las representaciones bidimensionales simples y con elementos muy diferenciados.
- Es necesario también trabajar la exploración con varios objetos a la vez: discriminar los que uno desea, retirar los otros, clasificar sin perder elementos,…
- Debe entrenarse la enseñanza del dibujo: partir de formas estructurales y esquemáticas.
      El lenguaje que presenta el niño también nos informa de la estructura de su pensamiento y los contenidos que posee:
- Es necesario potenciar las experiencias personales del alumno y fundamentar en ellas el lenguaje.
- Potenciar la búsqueda de relación entre conceptos, la unidad del discurso, la percepción relacionada de las cosas.
      Todas estas necesidades del alumno ciego y con baja visión deben ser valoradas y consideradas en los distintos niveles de concreción curricular: desde el proyecto curricular a la programación de aula en la que se incluirá la adaptación curricular realizada para el alumno deficiente visual integrado en el grupo.
El papel del profesor.
      El profesor es el elemento clave en el proceso de inclusión educativa. Es necesaria la participación del alumno con discapacidad visual en el contexto escolar. 

- Ha de hacer uso de medios alternativos a los usuales para el cumplimiento de los diferentes objetivos curriculares,
- Atender, en cada momento, el ritmo con que el alumno realiza las diferentes tareas escolares.
- Permitir la instalación en el aula de instrumentos y material didáctico específicos.
- Verbalizar cuanto escriba en la pizarra.
- Animar al alumno a la participación en clase y a la interacción con sus compañeros.

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