Vamos a entrevistar a un hermano de unas de las integrantes del grupo que llevan a cabo la realización de este blog: Matías Guzmán Hernández, tiene 37 años y ha trabajado en diversos colegios como docente; actualmente, trabaja en la escuela de adultos de Algeciras.

1. ¿Cómo surgió su vocación de ser docente?
Cuando estaba cursando primaria tuve un maestro llamado Humberto que me marcó mucho, pues era una persona que estaba muy pendiente de nosotros y hacía las clases lo más amenas posibles. Este maestro ha sido una representación para mí, ya que siempre he querido ser como él y ayudar a los niños de la manera que él lo hacía. Así que, cuando acabé el bachiller y tuve que elegir una carrera no dudé en instalarme en el Centro de Magisterio Virgen de Europa para empezar mi preparación como docente.
2. ¿Considera que la vocación es importante en esta profesión?
Considero que la vocación es un factor primordial para un docente ya que permite que amemos nuestro trabajo y demos lo mejor para mejorarlo cada día. Existe una diferencia importante entre aquel docente con vocación y aquel que no la tiene ya que aquellos maestros que se ven "obligados" a enseñar, pretenden que sus alumnos aprendan al pie de la letra lo que el libro dice y no se preocupan por despertar en ellos el interés por la investigación.
3. ¿Recuerda la primera vez que dio clases?
¡Para no recordarlo! Fue un gran paso en mi vida, de estar en el pupitre de la universidad como alumno a situarte en la pizarra frente a una diversidad de veinticinco alumnos. Tuve la suerte de impartir mis clases en el Colegio San Felipe de mi cuidad lo que me inspiró más confianza ya que conocía a muchos de los maestros que allí trabajan. Fue una experiencia inolvidable.
4. ¿Hay algún recuerdo especial de algún alumno?
Cuando estuve impartiendo mis clases como maestro de Educación Física, entre otras especialidades, en un colegio de Granada, tuve un alumno que tenía problemas físicos de tal nivel que le impedía realizar correctamente las actividades que realizábamos en clase de Educación Física entre sus compañeros y yo. A pesar de esa anomalía, él siempre mostraba una actitud positiva ante la realización de las mismas. Con el tiempo y sacrificio este chico consiguió vencer sus problemas físicos y a realizar las actividades tanto en clases como extraescolares. Este chico es un claro ejemplo de superación y por ello lo recuerdo.
5. ¿Qué estrategias utiliza para motivar a sus alumnos?
Estrategias en sí nunca he pensado ninguna, creo que todo lo que imparto a mis alumnos procede de mi vocación y es algo que sale de mí espontáneamente. Considero que cualquier tema enseñado con mucha energía y entusiasmo seguramente motive e inspire a los niños a atender o realizar una actividad con más esfuerzo. También me enfoco mucho en las fortalezas de los niños y no en las debilidades para que el niño se sienta apreciado y seguro de sí mismo; ya que mediante sus fortalezas puede vencer retos, así como resolver problemas. Además, intento que en clase se establezca un clima cooperativo y no competitivo, por eso realizo trabajos en equipo; pues, si se promueve la competencia entre compañeros, se crea la rivalidad, y los alumnos que generalmente ganan, ven a sus otros compañeros como obstáculos para su éxito.
6. ¿En qué curso le gustó trabajar más?
No sabría especificar un curso en concreto, pero puestos a elegir, me quedo con 1º de Primaria por la responsabilidad que conlleva. Pues, en ese curso es cuando los niños empiezan a aprender a leer y escribir, entre otras cosas; por lo que es una gran responsabilidad para cualquier docente. Además, cuando observas el avance en el niño es una satisfacción personal, por lo menos para mí.
7. ¿Siente que se valora su esfuerzo por enseñar?
Desde mi experiencia puedo afirmar que sí. En la mayoría de los colegios en los que he trabajo los padres de mis alumnos se han sentido satisfechos con mi labor. Pero claro, no puedo referirme con esta afirmación a toda la docencia ya que "cada maestrillo tiene su librillo" y su labor será reconocida de distinta manera.
8. Y para finalizar, ¿qué consejos daría a un futuro maestro?
Para ser un gran docente sólo hace falta: conocimiento, compromiso y amor por enseñar. No importa la edad, sino la vocación.
Anclaimon da las gracias a Matías por colaborar en nuestro blog.
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