Los uniformes siempre han sido un tema de debate en la iniciación de cada curso escolar. Diferencias sobre ellos siempre ha habido: familias que estaban a favor utilizando argumentos con los que se evitaban las desigualdades tantos sociales como económicas de cada una de éstas y las familias que se oponían a éstos con argumentos que dejaban ver la "injusticia" de sus precios. Pero cabe decir que los uniformes inspiran orden en la educación, que es lo primero que ha de trabajar el ámbito educativo para conseguir un buen resultado, ya que el ser humano es imperfecto por naturaleza y necesita de órdenes para llevar a cabo una buena socialización en la sociedad, porque entonces ¿para que hay normas de tráfico si no es para hacer más fácil la vida diaria de las personas?
Desde hace muchos años, todos los colegios tanto públicos, como privados o concertados, utilizaban uniformes para sus alumnos. Pero estos uniformes no eran más que "babis". "Babis" que aparentaban normalidad e igualdad en el alumnado, pero que tras ellos se escondían desigualdades que los niños no tienen porqué ver y en el caso de algunos, sufrir. Tras éstos, se instalaron en los colegios uniformes que no tardaron en ser una trampa para las familias. Uniformes que diferenciaban perfectamente al niño de la niña: niño (jersey y pantalón), y niñas (jersey, falda y calcetas), situación que utiliza las familias que se posicionan en contra para rebatir sus opiniones. Podemos utilizar como ejemplo de esto, la dramática vivencia que ha tenido un menor en un país vecino con su propio centro escolar, el cual lo ha "avergonzado" públicamente por querer éste vestir con falda ya que se sentía como una niña y su centro no le dejaba.
No cabe duda que con la situación que actualmente vivimos y que nos afecta de mayor o menor medida, deberíamos de hacer algo. Deberíamos iniciar de nuevo esta implantación de uniformes, pero no esos que quieren exaltar los roles sexuales, sino aquellos "babis" que utilizaban nuestros abuelos incluso padres. Aquellos que te permiten vestir debajo de ellos lo que puedas y quieras. Todos somos conscientes de lo duros y perversos que a veces pueden ser los niños, y no debemos dejar que ese sentimiento de inferioridad que sienten algunos niños por no tener los tenis de marca, o por repetir vestimenta en la misma semana. Creo que no son estos los valores que queremos para esos niños de los que un día dependeremos todos los que ahora tenemos en nuestras manos la opción de cambiar esto.

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