No cabe duda de que el juego siempre ha tenido un papel fundamental en la infancia de cada niño, por tanto, es imposible separar el juego de la infancia, ya que es algo necesario para ellos, para desarrollarse, para formarse, pues un niño que no juega, es un niño enfermo.
El juego ha ido evolucionando a la misma vez que la sociedad. Antiguamente con el Padre Manjón y su política educativa, los niños se divertían a la vez que aprendían. No les costaba trabajo ir a la escuela, pues ellos veían en ella, un lugar donde divertirse, sin embargo estaban aprendiendo sin saberlo. Pero actualmente esto no es así. Ya un niño ve imposible aprender divirtiéndose, culpa de ello tal vez sea la "adoración" que ha hecho la sociedad a los juegos del momento, a los videojuegos. Éstos no solo esconden pésimos valores, sino que además invitan al niño al reproducirlos en la realidad; ¿cuántas veces vemos a los niños jugando en los patios de los recreos a las "peleítas" o a ver quién es el más fuerte? Es un aspecto que debemos cambiar. Es imposible plantear un cambio en la educación para encontrar una mejora cuando el juego de moda es aquel que gana dinero matando a personas. En las manos de nosotros, de la sociedad está que el niño aprenda a medida que se divierte buenos valores, buenas conductas y buenos saberes.
No cabe duda de que algunos juegos del momento no escondan lo contrario a los juegos anteriores. Actualmente nuestros niños, hermanos o primos tienen a su disposición montones de juegos que como su propio nombre indica "educativos", pero claro, ¿cómo un padre le va a comprar a su hijo ese tipo de juego pudiendo comprarle el del momento, al que todo el mundo juega? ¿Qué niño va a ir a casa de otro a jugar a esos juegos? Por desgracia esto es una realidad. Los padres o la sociedad, se "avergüenzan" y evitan que sus hijos jueguen a este tipo de juegos por el simple hecho de que sean tratados como "tontos". Hemos pasado de jugar a la pelota y a las canicas a utilizar un gesto tan simple como poner el dedo pulgar hacia arriba y el índice recto para imitar una pistola.
Por ello, no nos podemos quejar de la educación y de las conductas que a veces tienen los niños, pues somos nosotros los directos responsables y no ellos. En nuestras manos está cambiar esto y hacer de la educación algo divertido y con encanto, algo de lo que los niños estén orgullosos y quieran seguir haciendo, pues sería una buena manera de evitar el tan alto nivel de fracaso y abandono escolar.
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