Para evitar los suspensos, conviene que los padres escuchen a los
hijos, les enseñen cómo estudiar, ayuden con los deberes y den alguna
responsabilidad.
Escucharles, enseñarles a
estudiar, ayudarles a hacer los deberes y fomentar su sentido de la
responsabilidad. Son cuatro aspectos claves que los padres pueden poner en
práctica para ayudar a los hijos a que aprueben el curso. Los suspensos son una
de las principales preocupaciones de unos y otros. Por este motivo, cuando los
hijos no aprueban alguna asignatura, han de contar con el apoyo de los padres.
La base de cualquier
estrategia es la comunicación. Es fundamental que los padres se preocupen por
los hijos, les pregunten cómo se sienten e intenten ayudarles. Hay que evitar
que los hijos se sientan incomprendidos o que tengan la sensación de que los padres
dan más credibilidad a los comentarios de los profesores que a los suyos.
Conviene escuchar a ambas partes antes de tomar una decisión.
2. Enseñarles a estudiar.
Cuando los padres
detecten problemas de aprendizaje en los hijos o los sospechen, han de aplicar
las medidas apropiadas para combatirlos. Deben transmitirles las técnicas de
estudio oportunas o bien facilitarles ayuda profesional. "Muchos fracasos
escolares solo esconden una falta de habilidad para el estudio, que se puede
solucionar con la ayuda extraescolar de un profesional".
Cada asignatura exige
un método de estudio. De este modo, cuando las mayores dificultades se detecten
en matemáticas, los progenitores deberán inculcar a sus hijos la importancia de
practicar ejercicios y agilizar la resolución de operaciones de cálculo mental.
En el caso de las ciencias naturales, conviene incidir en el análisis o la
observación. Otras asignaturas requieren razonamiento o concentración, mientras
que los idiomas han de practicarse. En este último caso, Internet supone una
fuente de recursos online, aunque también es posible aprender idiomas a través
de la música.
3. Ayudarles con los deberes.
Los padres no deben
hacer los deberes a los hijos. Sin embargo, cuando los estudiantes son
inconstantes o les cuesta concentrarse, han de estar a su lado para motivarles y ayudarles a
realizar las tareas. El objetivo es que ellos se organicen
y hagan solos los ejercicios pendientes, pero es posible que al comienzo
necesiten el apoyo de sus mayores.
Deben explicarles la
importancia de hacer los deberes y de practicar lo aprendido para "dominar
los conocimientos con facilidad". Además, se considera necesario que se
fije una hora y un lugar para hacer los deberes, sin obligarles a que los
realicen en un sitio concreto que no les guste.
4. Transmitirles alguna responsabilidad.
Conviene acostumbrar a los niños
desde pequeños para que se encarguen de una serie de tareas que les ayuden a adquirir una rutina. Se considera
que los adultos han de ayudar a los niños a tomar las decisiones adecuadas
tanto para ellos como para los demás. El sentido de la responsabilidad es un
instrumento que les permitirá resolver conflictos futuros y aceptar que sus
actos tienen unas consecuencias, que dependerán de ellos y deberán aceptar.
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