Tal vez llegando las últimas semanas, los pequeños ya van resistiéndose a ir a la escuela por estar cansado de toda la rutina del curso. ¡Ya queda poco! ¡Tú puedes!
A continuación te indicamos cinco consejos para conseguir un buen resultado y que los pequeños de la casa acaben el curso deseando que empiece el próximo.
1. Participa.
Los niños toman en cuenta tus actitudes. Su interés en la escuela se puede incrementar si ven tu interés. Participa junto con tu hijo en su rutina, en sus estudios y preocupaciones. No lo dejes de lado.
2. No te obsesiones por las calificaciones.
Es normal que te preocupes por las calificaciones de tu hijo y que consultes con sus maestros si van bien. Pero no hagas de las calificaciones tu única preocupación ni hagas de tus expectativas algo abrumador. Queremos que los niños disfruten de la escuela. La atención debe centrarse en el proceso, el aprendizaje, no en obtener calificaciones excelentes.
3. Borra lo “aburrido”.
Habla con tu hijo y pregúntale qué es lo que encuentra aburrido. Las soluciones pueden ser nuevas estrategias de aprendizaje, atención extra o retos adicionales.
Otra táctica es simplemente explicarle que no todos tenemos los mismos gustos, que no todas las materias pueden ser su materia favorita y que no en todas pueden dar lo mejor de sí, aunque de todos modos tienen que intentar. El darse cuenta de eso puede aliviar su aburrimiento y su estrés por la materia.
4. Ayúdalos con la tarea.
Esto no quiere decir que hagas la tarea con ellos (aunque si son pequeños, guiarlos puede ser apropiado), sino que les ayudes a desarrollar un programa.
¿Por qué a algunos niños les desagrada la tarea? No se debe necesariamente a que el trabajo sea difícil, sino porque lo hacen a un lado o intentar apresurarse a hacerlo. Define una hora para hacer la tarea, tal vez después de un descanso después de la escuela pero antes de la televisión u algún otro juego, y respétala.
5. Disminuye la programación.
Piensa en cómo tu propio trabajo (y tu actitud hacia él) sufre cuando estas saturada. Lo mismo les ocurre a los niños. No realices una programación demasiado estricta, ya que no todos los días estamos al cien por ciento.
Los niños toman en cuenta tus actitudes. Su interés en la escuela se puede incrementar si ven tu interés. Participa junto con tu hijo en su rutina, en sus estudios y preocupaciones. No lo dejes de lado.
2. No te obsesiones por las calificaciones.
Es normal que te preocupes por las calificaciones de tu hijo y que consultes con sus maestros si van bien. Pero no hagas de las calificaciones tu única preocupación ni hagas de tus expectativas algo abrumador. Queremos que los niños disfruten de la escuela. La atención debe centrarse en el proceso, el aprendizaje, no en obtener calificaciones excelentes.
3. Borra lo “aburrido”.
Habla con tu hijo y pregúntale qué es lo que encuentra aburrido. Las soluciones pueden ser nuevas estrategias de aprendizaje, atención extra o retos adicionales.
Otra táctica es simplemente explicarle que no todos tenemos los mismos gustos, que no todas las materias pueden ser su materia favorita y que no en todas pueden dar lo mejor de sí, aunque de todos modos tienen que intentar. El darse cuenta de eso puede aliviar su aburrimiento y su estrés por la materia.
4. Ayúdalos con la tarea.
Esto no quiere decir que hagas la tarea con ellos (aunque si son pequeños, guiarlos puede ser apropiado), sino que les ayudes a desarrollar un programa.
¿Por qué a algunos niños les desagrada la tarea? No se debe necesariamente a que el trabajo sea difícil, sino porque lo hacen a un lado o intentar apresurarse a hacerlo. Define una hora para hacer la tarea, tal vez después de un descanso después de la escuela pero antes de la televisión u algún otro juego, y respétala.
5. Disminuye la programación.
Piensa en cómo tu propio trabajo (y tu actitud hacia él) sufre cuando estas saturada. Lo mismo les ocurre a los niños. No realices una programación demasiado estricta, ya que no todos los días estamos al cien por ciento.
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